viernes, 25 de marzo de 2011

Los discípulos de Jesús

de Marilo Lopez Garrido, el Lunes, 21 de marzo de 2011 a las 15:09
 Si un equipo  psicólogos especialistas en evaluación de la personalidad y el desempeño intelectual analizara la personalidad del grupo elegido por el Maestro de Maestros, probablemente los desaprobarían a todos, salvo a Judas.
  Judas era el mejor preparado de los discípulos. Tenía las mejores características de personalidad, excepto una: no era una persona transparente. Nadie sabía lo que pasaba en su interior y esta característica corroyó su personalidad como una polilla. Lo llevó a ser infiel consigo mismo, a perder la capacidad de aprender.
  Lo poseía todo para destacarse, pero se encerró en el calabozo de sus conflictos. Antes de traicionar a Jesús, se traicionó a sí mismo. Traicionó su conciencia, su amor a la vida, su fascinación con la existencia. Se aisló, se volvió autopunitivo.
  El mayor vendedor de sueños de todos los tiempos, contrariando la lógico, eligió un grupo de jóvenes que se hallaban en absoluto preparados para la vida ni para ejecutar un gran proyecto. Los discípulos corrieron riesgos al seguirlo, pero él corrió riesgos incomparablemente mayores al elegirlos.
  Disponía de poco más de tres años para enseñarles. Un lapso brevísimo para transformarlos en el mayor grupo de pensadores y emprendedores de esta Tierra. Ansiaba infundir sabiduría en esas personalidades rudas y complicadas , y volverlos capaces de encender el mundo con sus ideas, y cambiar así para siempre la historia de la humanidad.
  La elección de Jesús no se basó en lo que aquellos jóvenes poseían, sino en lo que era él. La confianza en si mismo y la osadía de Jesús no tienen precedentes. Él Prefirió empezar de cero y trabajar con jóvenes por entero descalificados,a trabajar con fariseos saturados de vicios y prejuicios. Prefirió la piedra bruta a la mal cincelada.

Augusto Cury

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